Ser originales
Pensamos
tener la razón y es inmensamente controversial.
La experiencia se puede obtener en diferentes métodos de aprendizaje y
genera los mismos resultados. El viejo refrán
de matar el piojo nos dice que unos usan peine delgado y luego pisan al piojo,
otros utilizan champús avispa y los más determinados rapan el cabello. Para qué cuestionar el método empleado si cada
quien es libre de hacer lo que mejor le parezca; al final lo importante es acabar
con el piojo.
Estamos
participando en una especie de conflicto social, defendiendo criterios y atacando
opiniones ajenas. Conflictos sociales como
el Hombre contra la mujer o viceversa. Choferes
de transporte contra usuarios o viceversa.
Trabajadores de empresas contra clientes o viceversa y el más creciente sin
duda alguna es, usuarios en las redes sociales.
Ser discreto
y opinar sin atacar, es medir antes de emitir un comentario y mantener el
respeto a los individuos. Comparado con
un juicio en leyes, una sentencia beneficia a un lado y condena al otro, y
resalto nuevamente que solo es una comparación.
La política,
las religiones, el deporte, la educación y por qué no decirlo la familia son temas
casi imposibles de tratar. Pareciera que
expulsamos a todo aquel que piense o actúe distinto. Creando grupos sociales muy cerrados, que solo
juntos logran una gran fuerza.
Los algoritmos
en las redes sociales estudian los temas de nuestro interés y ofrecen
alternativas dirigidas a esa temática.
Algunos especialistas advierten que generan una sensación de mayoría; esa
de tener la razón o creer que todo el mundo piensa y actúa igual.
Necesitamos
recuperar la sana convivencia, la tolerancia, la cordialidad. Aceptar nuestros errores y permitir incluso
que otros se equivoquen, sean vecinos o compañeros de trabajo, miembros de la
familia o bien amigos. Si me equivoco
quiero y necesito que me disculpen, pero que injusto es, no disculpar a los
demás cuando se equivocan.
En un texto
de motivación leí y entre otras palabras decía que si ves a un cercano
dirigirse hacia una pared para impactar; puedes advertirle, pero no debes
evitarlo. Hay quienes solo aprenden
luego de impactar y es tan sencillo de entender que, no van a tener a quien
echarle la culpa. Dicho de otra manera,
intentar cambiar el curso luego de desgastarnos, nos convierte en su problema.
Volviendo
al tema ¿Qué tanto cuesta aprender? ¿Y porque esmerarnos en enseñar? La información esta al alcance de un clic. Que profundice quien necesite y desee
aprender. La contribución social es
ofrecer nuestra experiencia con ejemplos; que bien si alguien aporta mejores
ideas, permitiendo debates interesantes, una comunicación dinámica y significativa. De esta forma no solamente suena bien, es
mejor.
Al crear
contenido, hacemos esfuerzo por motivar e impulsar ideas y debemos ser eco en un
mensaje de sana convivencia. Sócrates dijo:
“Solo sé que no sé nada” Liberándose de la pesada carga de tener que demostrar
conocimientos y de los conflictos que esto contrae.
No somos
dueño de la información, la experiencia nos dice que podemos tener la razón,
hasta que alguien nos demuestra un camino más rápido o una práctica más fácil. Al crear contenido debemos ser originales. Por ejemplo, escribir sobre el clarinete (en música)
no me hace dueño de la información. ¿Cuántos
han escrito desde su creación 1690 -1700 hasta hoy?
La experiencia
escrita pudiera estar coincidiendo con otros autores y es por eso que existen
programas para detectar plagio y corregir las coincidencias antes de
publicar. Con estas herramientas se
asegura que tu contenido sea original.
Smallseotools.com. lo utilizo antes de publicar; coloco allí el texto y solicito una revisión que puede demora entre 8 a 10 minutos. Este programa en su versión gratuita permite revisar hasta 1000 palabras y ofrece además corrección gramatical. El informe que genera te permite ver los párrafos donde existe plagio, con exactitud donde coinciden las oraciones o párrafos que otros autores ya han utilizado. De esta forma puedes borrar la oración o reestructurar los párrafos.
Al intentar
utilizar el refrán de forma original, el programa indicó que ya le pertenece a
otro autor, muestra incluso la direccion web de referencia; es por esa razón que pude modificarlo a tiempo.
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